Abrazar la emoción

La emoción ¡qué gran palabra! Pero qué miedo da cuando la pensamos en negativo.
Os propongo algo.
Vamos a cambiar un poquito la visión de las cosas, vamos a abrazar todo lo que está en nuestro interior, tanto los recuerdos que hacen que emerja una sonrisa a los labios como los que causan una punzada de dolor en el centro exacto de nuestro pecho, ahí donde está el chakra del corazón.
¿Por qué? Porque forma parte de tu experiencia vital, porque sin ello no serías tú.  No serías tan sabio como eres ahora.
Si no se abrazan todas las emociones, incluyendo el dolor, la rabia o la decepción, no se puede aprender de la experiencia vital que aportan.  Y toda lección que no se aprende se repite.
Así que tal y como yo lo veo no nos queda otra mas que observar y dejar fluir esa emoción de tal manera que surja al exterior, darle las gracias por la experiencia y con una sonrisa dejarla ir con un corazón abierto.  Si no se hace así y cerramos el corazón se quedará atrapada para siempre dentro de esa coraza en el centro de nuestro pecho y experimentaremos el dolor una y otra vez.
Recordemos de nuevo, una lección se repite hasta que se aprende.  A veces y si estamos atentos, sólo hace falta una vez.