Aprender del dolor

Todos sentimos dolor alguna vez, o lo hemos sentido y seguramente, todos volveremos a sentirlo en un futuro.  ¿Pero qué diferencia a los que siguen adelante después del proceso de duelo y a los que se ven incapaces de hacerlo y se quedan en él?El detalle es simple, pero marca el gran paso del avance: el aprendizaje.

Ambos bandos se ven rodeados por el dolor en un momento dado, pero hay quien aprende de la experiencia que éste le da y con esa lección, decide dejar el dolor aparte, en el pasado.  Y hay quien hace exactamente lo contrario, se zambulle, reboza, llena del mismo dolor y lo utiliza como compañero de vida, sin obtener ninguna lección de él, únicamente el estancamiento.

Es una cuestión díficil y simple a la vez, elegir cuál de los dos caminos escoger: el amor por uno mismo, garantía de felicidad por ser capaces de perdonarnos y dejar de atacarnos contínuamente o el camino del dolor con sus juicios sin fin hacia la única persona que puede cambiar la situación: nosotros mismos.

Realmente ¿qué deseáis ser?

Os dejo un vínculo de un reportaje de “El País”, a mi gusto excelente, para que aún le déis una vuelta más de tuerca a este pensamiento… pincha aquí

Diana Llapart

www.reiki-barcelona.cat

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