¿Cuándo se nos olvidó?

Estoy en el coche, música relajante de piano de fondo, esperando en la primera línea de arranque a que el semáforo de la transitada Diagonal se ponga en verde.

Es un buen momento para fijarse en lo que cruza delante de uno.  Personas pasan pisando ese paso de cebra que poco a poco les llevarán al otro lado de la avenida.  Pasan dormidos, en bicicleta, cabizbajos, escuchando música.  La gran mayoría mirando el móvil que les da la última noticia de instagram, twitter o facebook.

Pero hay algo diferente que me hace sonreír: una personita de la mano de su abuela que está más pendiente de todo lo que le rodea más que de caminar.  Su mentora intenta apresurarle sin éxito mientras la luz de peatones parpadea. Él, con esa sabiduría inmensa que tienen las personitas de apenas un metro de altura, sigue asombrándose de su alrededor, sorpresa tras sorpresa, boca y ojos bien abiertos, mientras sus pasos tambalean para llegar a la otra orilla de este río de asfalto.

Sigo su trayecto y mi sonrisa se hace mayor cuando por fin y con un último salto salva el obstáculo de subir a la acera.

El semáforo cambia de color y arranco pensando…

¿en qué momento se nos ha olvidado asombrarnos con las pequeñas cosas, las grandes cosas de nuestro alrededor?

¿en qué momento se nos ha olvidado mirar hacia el cielo, pausar y disfrutar de la luz, del sol, del color?

¿en qué momento hemos cambiado una fotografía en el móvil por la experiencia de vivir esa misma instantánea?

¿en qué momento…?

Asómbrate, vuélvete niño de nuevo, aprende y vuelve a vivir cada segundo todo lo que te regala tu alrededor.  Eso es el mítico “vivir el ahora”.  Realmente no es tan complicado.  Ya has sido niño antes, vuelve a intentarlo.

Diana Llapart

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