Decidí

Buda dice “no hay camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino”.  Y es esa decisión la que debe estar en cada uno de nosotros, porque únicamente nosotros tenemos el poder de cambiar el rumbo de nuestros pensamientos y por tanto de nuestra actitud y acciones.

“Somos lo que pensamos”.  Esta es otra buena afirmación, sobre todo desde que se ha descubierto que literalmente nuestros pensamientos traspasan la fina capa del córtex cerebral donde el cerebro delimita lo que es fantasía a lo que es real, dándole una respuesta física.  De ahí toda la sintomatología del cuerpo provocada por “enfermedades emocionales”.

Walt Disney explica a continuación de manera fantástica este hecho, el tomar la decisión de ser feliz, de que no se me arruine el día a pesar de los imprevistos u opiniones de otros, de tomar mis propias decisiones y responsabilizarme de ellas, de hacer las cosas bien porque no hay otra manera de hacerlas, el ser solidario en la sombra y sentirse plenamente satisfecho por ello y otras mil pequeñas cosas que nos hacen sentir bien día a día porque tomamos la felicidad como senda.

Espero que este texto os conmueva tanto como a mí. Un abrazo,

Diana Llapart

“Y así, después de esperar tanto, un día como cualquier otro… ¡decidí triunfar!

Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas; decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución; decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis; decidí ver cada noche como un misterio a resolver; decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos; aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar.

Descubrí que no era yo el mejor y que quizá nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera…. ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento… el amor es una filosofía de vida.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas… aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad…

Desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora simplemente duermo para soñar.

Walt Disney