Ser demasiado bueno

Durante años, creo que desde bien pequeñita, he compartido todo lo que tengo dentro.La verdad y pensándolo con objetividad, no es mucho, ya que no tengo el suficiente dinero para compartir, ni los suficientes bienes para repartir entre nadie (ojala…).  Yo solo tengo amor, eso sí, el suficiente para poder dar a todo aquel que quiera recibirlo, y puedo aseguraros que no todos quieren, eso de dar amor asusta.

Ese amor engloba repartir entre todos aquellos que amo y me soportan, todo lo que se, sin trueques y sin pedir nada a cambio entre comillas.

Puede que vosotros penséis que es absurdo y que siempre se recibe algo y estoy de acuerdo bien cierto; en mi caso nada puede sustituir esa sonrisa con la que me responden la mayoría de ellos al permitirme amarles, de una u otra manera, con pequeñas cosas… un mail compartiendo un sentimiento, la confianza al dejar una llave, una llamada de cortesía “porque sí”, una carcajada compartida conmigo, o dejar que mi inspiración brote a borbotones al permitirme pintar una pared en blanco, sobre todo cuando la pared no es mía –y os aseguro que soy muuy peligrosa al hacer eso.  Todos son pequeños grandes actos de amor a cambio y no hay dinero en el mundo que pague eso.

Mi compañero de vida, al menos de esta (un ser muy sabio) durante un tiempo intentaba aclararme la diferencia entre ser bueno y ser tonto.  Escuchaba atentamente sus explicaciones, tremendamente lógicas, de cómo las personas siempre tienden a aprovecharse del generoso y evitarme de ese modo una nueva decepción al ver que no siempre el darlo todo gana.  Pero una cosa es la teoría y otra la práctica, y con los años mi pareja se dio cuenta de que ser como soy me hacía feliz, y que el problema es de quien no quiere aceptar y no de quien da.

Yo he tardado unos cuantos años más que él (¿ya os he dicho que es muy sabio?) en darme cuenta de este hecho y hoy, después de 44 años, creo que no voy a cambiar.

Y no voy a cambiar porque me gusta como soy, aunque a veces me hagan daño porque –y esta es una conclusión simple a la que he llegado- hablo claro, miro la vida de frente y he hecho un pacto de no agresión con el miedo.

A veces, y esta es otra conclusión de las mías, quieren hacer daño porque solo quieren ser como soy yo, vivir como vivo yo y reír como río yo.  Así que, después de años y años pensando que hacía las cosas mal porque no tenía otra cosa que ofrecer más que lo que sé y lo que siento…creo que mi camino es el acertado y que es la forma adecuada de avanzar.

Y seguiré siendo o buena o tonta o quizás las dos cosas a la vez.  Y puede que sigan engañándome, escondiéndose, saliendo corriendo o simplemente atacándome por ser así…pero qué le voy a hacer…me gusta como soy…y ser buena o tonta o las dos cosas a la vez está en mi naturaleza.

No os dejéis engañar, no todos los patrones que nos enseñaron de pequeñitos son reales, al menos desde mi punto de vista.

Diana Llapart

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *