Sobre los planes…

Evernote me pregunta qué pienso mientras sobrevuelo Europa a 9000 metros de altura.  Lo bueno de estar sentado durante tres horas en un avión, al margen del agobio que supone para un hiperactivo como yo, es que puedes pensar en cosas cotidianas ante la imposibilidad de hacer cosas cotidianas.
En estos momentos pienso mucho.  Pienso en cómo nos limitamos en el sentido más amplio de la palabra.  Cómo nos limitamos físicamente -como yo ahora en una especie de tubo que vuela por los aires aunque sea para llegar a un bien mayor: mi destino en alguna parte- cómo nos limitamos emocionalmente cerrando nuestro corazón al recibir alguna desilusión en lugar de entender que provienen de las expectativas que ha creado nuestra propia visión de las cosas en lugar de la realidad en sí, y cómo limitamos nuestras experiencias, aprendizaje y futuro.
A este respecto planificamos cada minuto de lo que hacemos para obtener los frutos en un futuro, con una creencia ciega de que cuanto más claro tengamos el futuro con más probabilidad surgirán esos planes.
Bueno, vale… es el plan con el que nos han criado en casa, en el colegio o en la misma empresa que nos prometió hace tiempo que seríamos una estrella y que llegaríamos a un puesto importante por ser número uno de la promoción -a veces funciona, las menos, a veces no, las más-.
Pero pienso…¿Qué pasaría si en lugar de vivir el mañana en esa planificación tan rígida, lo hago hoy trabajando tangiblemente en lo que poseo ahora para disfrutar  de todo lo que pueda aparecer?
¿Qué pasaría si mis planes cambiaran mañana y llegara una oportunidad mejor en otro ramo, otra forma u otro aspecto? Fijaros en la causalidad de facebook, starbucks o el inventor de los post-it, nada fue creado buscando lo que ha llegado a ser.
Si somos rígidos y cuadriculados en nuestros planes es exactamente eso lo que tendremos en un futuro, sin magia adicional.
Y la magia, los regalos y causalidades que nos vamos encontrando en la vida, es lo realmente hace la pena vivirla.
Si queréis ver a Dios reírse a carcajadas, tan solo tenéis que explicarle vuestros planes.