A la carrera

¿Harías una carrera de meditación? ¿una carrera de relajación?

¿Harías una carrera de reiki?

¿Correrías 10 kilómetros practicando yoga?

Claro que no, no tiene sentido estresar tu cuerpo si lo que deseas es el efecto contrario.

Mi pregunta es… ¿entonces por qué lo haces?

¿Por qué te pones un límite tan corto de tiempo para encontrar beneficios en la relajación, en la sanación, en la meditación?…si es que alguna vez te has planteado este camino.

Si comes mal durante años, una semana de alimentación sana no arreglarán las cosas.

Si has consumido la energía de tu cuerpo durante años por hábitos tóxicos una o dos o incluso tres sesiones de reiki no lo arreglarán en un plis.  Reiki es rápido pero te aseguro que no tanto.

Si has cargado de estrés tu cuerpo por 5, 10, 15 o 20 años, dos años de consciencia en cualquier disciplina de crecimiento personal es tan solo el primer paso a intentar equilibrar cada uno de los órganos de tu interior.

El equilibrio y la paz interna no se consigue en períodos cortos.  La sanación del cuerpo tampoco.

Así que deja de correr en una carrera en la que la única forma de ganar es parar, observar, ser humilde y persistente.  En unos años tu cuerpo, tu mente y tu alrededor te lo agradecerán.

La impaciencia no es aliada de la sanación.

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¿Por qué no me sale bien?

La gran pregunta ¿Por qué no me sale bien?

Te mueves, trabajas para que tu proyecto, tu creación haga ruido, para que llegue al público, llegue al exterior.  Después llega la frustración de ver que todo el esfuerzo no da los resultados esperados.

¿Por qué tus proyectos, tus ideas, tus metas no salen bien?¿por qué se postergan, se diluyen, se paran?

Quizás sea porque no sabes exactamente qué necesitas hacer.

Quizás porque no sabes hacer lo que necesitas hacer.

O quizás sea porque te da miedo enfrentarte a algo nuevo, a lo que realmente debe hacerse.

Después llega la frustración.  La que te limita.  La que impide moverte.  La que te provoca hastío. La que pone en palabras y pensamientos de los que te observan -aquellos que no se mueven y continúan por el camino de la burocracia rígida- el famoso “te lo dije”.

Pero…

Te explicaré algo sobre la frustración: quien no se frustra no avanza.  Quien no se ha frustrado nunca vive en la complacencia de un éxito engañoso.  Quien no se ha frustrado alguna vez no se levanta al caer, se queda en el suelo víctima de la queja, atrapado en ella.

Te diré algo más sobre la frustración, te enseña algo importantísimo: cómo levantarse de nuevo con una nueva actitud.  Te vuelve creativo.  Te vuelve más atento.  Te vuelve más sabio.

Así después de la rabia, enfado, hastío cuando llegues la frustración recuerda para qué sirve.  Recuerda su aprendizaje.  Recuerda que te enseña algo más que puedes hacer.

Puedes cambiar de modelo,  diseccionar tu proyecto, globalizarlo, simplificarlo, abrir un nuevo camino, o simplemente probar, probar y probar.

Frustrarte sobre todo te enseña a lidiar con tu miedo, porque tu miedo es el factor limitante de que tu proyecto no se lleve a término.

Fluye en tu proyecto, cree en ti mismo, se creativo, trabaja con alegría y deja que el universo ponga las cosas en su lugar.

Es mucho más fácil de lo que crees.