¿Valió la pena?

Hay una cosa clara: todo lo que hagas tiene consecuencias.

La cuestión es si tus acciones te hacen sentir bien.

Si lo que creas, de palabra o acción, te hace sentir pleno.

Si lo que dices construye y no sólo te hace sonreír a ti, si no también a quien te rodea.

Si en ese momento único contigo mismo, por la noche al cerrar tus ojos para recibir el tan necesario descanso, lo haces en paz y en alegría.

Si la respuesta es sí el camino tan solo puede depararte éxito en todos los aspectos de tu vida.

Si la respuesta es no deberías plantearte si las consecuencias de esos actos, esas palabras o esas acciones valieron la pena.  Si valió la pena entristecer, llenar de ira o decepción el corazón de alguien.  Si valió la pena el querer tener razón, el orgullo y el distanciamiento de aquellos que un día quisiste. Si valió la pena hacer daño gratuitamente, algo difícilmente reparable.

¿Lo ha hecho?

Quizás deberíamos recordar todos que la razón es universal y se crea con el conjunto de opiniones.  Que el amor transciende fronteras, hasta las más duras.  Y que nunca vale la pena entristecer el alma de alguien simplemente por miedo o ansia de poder, sea del tipo que sea: energético, político o monetario.

Talleres relacionados