Los dos tipos de gracias

Existen dos tipos de gracias y curiosamente aunque comparten el mismo vocablo distan un infinito uno de otro.

El primero es el aportado por la educación.  Es el que te enseñaron a decir al recibir alguna cosa hubieras pedido o no -aunque no nos engañemos, algunos obvian este principio básico de educación-.

Después está el segundo tipo, el que sale del corazón.  El que se expresa de forma natural cuando alguien se preocupa por ti, cuando sientes la amabilidad al preguntarte, cuando te escuchan con bondad; el que te sale de tus labios sin pensar apreciando todo el esfuerzo que alguien ha hecho por ti.

El que simplemente calienta tu corazón cuando sabes que alguien allí fuera piensa únicamente en ti.

Rodéate de esas personas que dan a la palabra “gracias” todo su sentido, esas personas que te provocan una sonrisa al pensar en ellas.

Vale la pena vivir en un mundo a su lado.

El sondeo

Si pudieras hacer un sondeo de quien te rodea descubrirías un montón de cosas.

Descubrirías que todas ellas tienen esa cháchara interna en la cabeza que a menudo no les deja dormir.

Descubrirías que todos, de una u otra manera, incrementan el miedo, la preocupación o drama de una pequeña cosa.

Descubrirías que todos piensan que tienen la razón.  Que han sufrido confrontaciones, abusos o faltas de respeto de la mano de otros.

Descubrirías que todos tienen miedo, pero que en ocasiones se definen como afortunados porque pueden enfrentarse a él y ganar.

Descubrirías también que a pesar de todo lo que ocurra, muchos tienen ganas de contribuir en construir algo nuevo, grande y hermoso para que este mundo sea un lugar mejor para todos.

Que todos desean algo en concreto y que si no lo consiguen es porque no lo deseaban tanto.

Descubrirías que todos se sienten solos, inseguros y a veces un fraude en alguna ocasión, pero que también se preocupan por acompañar, dar seguridad y ser fieles a ellos mismos la gran mayoría del tiempo.

Si pudieras hacer un sondeo entre todos aquellos que te rodean, te darías cuenta que lo que te pasa, no solo es a ti y que hay infinidad de personas que lo aceptan e intentan hacer algo diferente que les llene de algo diferente: satisfacción, alegría y una sonrisa permanente.

Puede que ese sondeo nos acercaría unos a otros en lugar de alejarnos para ver cómo somos en realidad.  Nos acercaría tanto que por fin aceptaríamos cómo es cada ser humano y cómo queremos ser vistos abriendo de par en par una gran puerta a la realidad donde la verdad es agradablemente objetiva.

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Claro que es difícil

Meditar y relajarte es mucho más fácil que meditar y entrar en ti mismo para descubrir que hay ahí.

Relajarte con música de piano y disfrutar de un momento de paz es mucho más fácil que conseguir paz cada minuto de tu vida.

Buscar un culpable de lo que produce ira en ti es mucho más fácil que socavar en el interior para averiguar qué es en realidad lo que la provoca con el fin de liberarte de ella.

Claro que avanzar conscientemente marcando bases sólidas en cada paso que se da es difícil.

Claro que tomar la responsabilidad absoluta de tus actos incluyendo respuestas y reacciones es difícil.

Siempre hay un camino fácil, pero en él la mediocridad abunda.

El camino difícil se elige poco, es escaso.  Por eso sus resultados son tan valiosos.

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Ha llegado a su destino

Subes al coche, introduces tu destino en el gps, sigues indicaciones sin preocuparte demasiado si es el camino corto o largo o cualquier camino, confías plenamente en el gps hasta que esa voz medio metálica te dice “ha llegado a su destino”.

Con todo lo referente a la felicidad se hace lo mismo.  Encuentras frases motivadoras por todos lados, redes, tablones, cuadros… “mi objetivo es ser feliz”, “mi destino es el amor incondicional”, “el fin es estar en equibrio”, “camino hacia mi felicidad”…

Siento decirte que no hay un gps que te conduzca a la felicidad, al equilibrio, al amor incondicional o a donde sea que quieras ir.

No hay ese fin, no es ese el objetivo, ningún camino te lleva al Paraíso o Shambala o Nirvana.  Esto no funciona así, no funciona en tu carrera, no funciona en tu vida ni en tu relación con otros.

Seguro que ahora te he descolocado…(añado una amplia sonrisa traviesa)

El secreto es que nunca llegarás porque ya estás ahí, ya has llegado.

Tu camino, aquel que nadie más que tú elige, donde encontrarás la  felicidad, el equilibrio o el amor incondicional, está en ti.

Tú decides si este camino es negativo, lleno de discusión, oscuro o placentero, comunicativo, fácil e iluminado.

Tú decides lo que te encuentras en él y con quién lo compartes.

Sin embargo si lo que decides es llegar a tu destino y encontrar todo lo que deseas allí, el gps te dirá “dirección no encontrada” porque no está ahí.

Tu vida es el camino y lo que tú decides encontrarte es sólo tu responsabilidad, así que no te molestes en culpar a otros de no encontrar lo que no cosechas, practicas o ejecutas.

Tú decides, dar todo el poder al gps y esperar a que algo suceda o introducir la nueva hoja de ruta de un camino en el que todo sucede.