Decido Yo

En un día de frustración como otro cualquiera soy consciente de mi estado.

Soy consciente que permito que la rabia aflore, pero que no se libere.

Soy consciente que permito que la frustración me melle y la aumento.

Soy consciente de entrar en un papel de víctima que no deseo pero que a cada minuto se hace más evidente.

Soy consciente de que mi ira se incrementa y que a medida que lo hace me corroe por dentro.

Soy consciente de que mi ego toma el control y me recuerda sin pausa que siempre llegaré en segundo lugar, o en tercero, o en cuarto…

Soy consciente que me aíslo y que veo el mundo como un lugar hostil y quien lo habita me rechaza de mil y una formas.

Soy consciente de mi pequeñez.

Soy consciente de que mi mal humor llena y se instaura en todos los puntos de mi ser llenando la estancia en la que me encuentro y rodeando a aquellos que quiero.

También soy consciente que todo esto ocurre cuando dejo de tener el control, cuando dejo que mis fantasmas me dominen.

Por lo tanto Yo decido. Y manifiesto.

Manifiesto que desde el centro de mi corazón me libero de toda ira acumulada, provocada con razón o no, es indiferente.

Manifiesto que permito que la rabia aflore y se libere de mí para que sea restituida por una sensación de paz y bienestar.

Manifiesto que sin ira ni rabia la frustración no tiene razón de ser y se diluye como humo en medio de la luz.

Manifiesto que me libero de ser invitado de segunda y que permito que me encuentren como primero en la línea de llegada.

Manifiesto que el éxito me llega, que la alegría me llena y que de modo alguno ninguno de los dos se suplica.

Manifiesto que aunque sea pequeña ahora, me acompañan gigantes y crezco muy deprisa.

Manifiesto que me libero de lo innecesario de mi vida.

Manifiesto que me libro de lo que le resta espacio a lo positivo.

Manifiesto que dejo ir lo que no me aporta alegría, ni me ilumina, ni me construye.

Manifiesto que dejo ir a las personas que no me hacen crecer, que me estancan, que me juzgan o clasifican y que no acarician mi alma.

Manifiesto que dejo ir a quien no me suma, a quien no quiere dar y solo recibir, aunque siempre podrán encontrarme de otra manera, con otra visión, con lo que Soy.

Manifiesto que abro mi corazón a aquellos que comparten parte de su vida conmigo de una manera sana, amable y bondadosa, lejos de competiciones, clichés o etiquetas absurdas.

Manifiesto que voy en primer lugar, en la primera fila y que acepto todo el éxito, alegría, amor, abundancia y equilibrio en todos los aspectos de mi vida.

Porque al fin y al cabo soy Yo quien decide, nadie jamás podrá quitarme eso.  Yo manifiesto.  Yo Soy.

Diana Llapart