Deja que fluya

Hay un cuento zen en el que un estudiante de artes marciales le pregunta a su maestro:

«…quiero aprender a ser un maestro en tu técnica, soy un estudiante muy devoto. ¿Cuánto tiempo me llevará? -el Maestro le miró y contestó:

– diez años
– pero soy un muy buen estudiante, haré lo que sea para reducir ese tiempo, me dedicaré en exclusividad a ello todo el día y toda la noche ¿cuánto me llevará alcanzar la maestría? -el Maestro le miró de nuevo y contestó:
-veinte años…»

A veces nos empecinamos tanto en conseguir algo que no vemos que pueden existir otros caminos más cortos y más fáciles, o que el esfuerzo debe hacerse en un futuro y no ahora mismo.

A veces tan sólo se trata de ser consciente de la situación y ser paciente hasta que ese futuro próximo aparezca para poder actuar.

A veces tan sólo debemos fluir en lo que tenemos ahora.

Entonces es cuando todo comienza a funcionar.

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