Paciencia

Hablo mucho, supongo que por deformación profesional. El caso es que me gusta la comunicación y soy consciente de que lo hago con pasión.Me encanta escuchar, sobre todo cuando mi interlocutor habla con la misma pasión de algo que desconozco por completo y me permite aprenderlo. De eso se trata todo, de hablar, comprender, entender, escuchar y crecer. Con el crecimiento, avanzamos. Y en este punto tan importante, el avanzar, entra en juego un factor primordial: la paciencia.

Cada uno de nosotros tiene su ritmo. Algunos necesitan experimentar para avanzar, otros necesitan más tiempo, otros son extremadamente rápidos aprendiendo, incluso otros ya están por delante de todo antes de empezar.

El tema es que nadie es comparable, cada uno tiene su ritmo y su tiempo, porque hace las cosas como sólo él puede. El café para todos no existe.

El único vínculo en común es la paciencia: para que los que están al final del camino puedan esperar a los que van llegando, para los que aún no han comenzado, para los que están a medias y se cansan porque no ven que avanzan…

Y la paciencia nos da un gran regalo: la capacidad de una observación objetiva.

Esta última semana he aprendido una gran lección. En una reunión en particular estaba hablando sobre energía, un tema que creía era dominado por todos los presentes, hasta que llegó el punto en que me di cuenta que no era así: muchos de ellos no podían entender lo que decía porque no lo habían experimentado nunca, tan solo tenían una parte de la información: la teoría. Cuando fui consciente de este concepto me quedé en estado de shock.

Aprendí aquel día que en ocasiones, tenía que escuchar más y hablar menos, tenía que adecuar mi ritmo de conocimiento al suyo de entendimiento, porque todo lo que yo pudiera añadir estaba de más.

Aprendí también que debo tener paciencia para que cada uno camine su propia vera de la forma que decida y que de ahí obtenga el conocimiento para poder experimentarlo cuando le toque.

Aprendí a que aunque yo sea la más rápida y vaya la primera en la carrera, tengo que esperar hasta que llegue el último, porque nada funcionará si no entramos a la vez y en grupo a la meta.

Toca esperar, toca observar, toca paciencia.

Gracias por leer.

Diana Llapart

www.amth.org

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