Cabezonería o persistencia

Soy  cabezota.  Aquellos que me conocen bien y lo sufren en sus propias carnes  lo saben; tengo que agradecerles su paciencia, su sonrisa, que me digan aquello de “si tan claro lo tienes, adelante!” , que me dejen volar hasta estrellarme y después no me digan “te lo dije” y que le cambien el nombre por otro más fino como “persistente”. Continua leyendo “Cabezonería o persistencia”