¿Qué es lo mejor?

¿Qué es lo mejor para ti? ¿Cuál es el mejor coche?¿Cuál es la mejor comida?¿Qué es el éxito?¿Qué es amor para ti?

Por muchas preguntas que haga la respuesta seguirá siendo la misma: depende.

Cada uno es un mundo, con gustos diferentes, con criterios diferentes, con vibración y emociones diferentes.

Lo que yo creo bueno, quizás no lo es para otro.  Pero eso no significa que, tanto mi visión como la del ajeno, sea necesariamente mala.

Con este principio ¿por qué obligamos a otros a actuar, pensar, decidir, comer, conducir, tener éxito o amar conforme a nuestra propia visión de las cosas?

Quizás dialogando entre todos -niños, adultos y mayores- consigamos un punto de vista mucho más plural y por ende mucho más rico.

Talleres relacionados

Sócrates y sus filtros

Sócrates en un brillante escrito nos legó sus tres filtros.  Utilizar cada vez que se habla la verdad, la bondad y la necesidad de decir lo que se expone a otro.  Blanco y en botella.

Así que en realidad es sencillo, si tienes algo que decir asegúrate que sea verdad.  No tu verdad, si no una que sea justa, transparente y más cercana a la realidad.

Si tienes algo que decir empápalo en bondad.  Aleja esa crítica fruto de la prepotencia o envidia.  Esa en la que se emplea la crítica por la crítica, la que está disfrazada de frustración o de un pasado que se añora y en la que es extremadamente fácil corregir alguna cosa que se desconoce.  Sigue siendo muy fácil: haz algo parecido, hazlo mejor y entonces critícalo…si puedes.

Si tienes algo que decir piensa antes de que salga por tu boca.  Piensa si es necesario.  Si va a cambiar algo (aparte del ego o el mal rollo).  Si va a molestar a alguien.  Si va a ayudar proactivamente a alguien.  Y por último plantéate si eso tan necesario a decir es más importante que el silencio, si no…déjalo estar.

Conocemos estos filtros desde que Sócrates murió, allá en el año 399 a.c. legados por su discípulo Platón.  Ya va siendo hora que comencemos a aplicarlos en serio.

Diana Llapart

Talleres relacionados